Imagina que tu empresa, conjunto residencial o institución educativa amanece con un requerimiento de la Superintendencia de Industria y Comercio. No es una estafa ni un rumor. Es una investigación real por tratamiento indebido de datos personales. Cámaras de videovigilancia sin avisos visibles, bases de datos sin autorización, información de menores recolectada sin controles, o simples registros de contacto usados sin política clara. El debate que hoy se reabre en México con el registro obligatorio de celulares no es ajeno a Colombia. Al contrario, nos refleja como en un espejo. La Ley 1581 de 2012 no es un documento decorativo, es una obligación viva que aplica a empresas grandes y pequeñas, a propiedades horizontales, comercios digitales y entidades públicas. Cuando el cumplimiento se ignora, las sanciones, la pérdida de confianza y el daño reputacional llegan primero que cualquier explicación. Este blog no busca asustarte, sino ayudarte a entender y actuar con criterio.
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El registro de celulares en México y el reflejo incómodo para Colombia
La discusión que se reabre en México sobre el registro obligatorio de líneas celulares no es un simple debate técnico ni una decisión aislada de política pública. Es, en esencia, una conversación profunda sobre poder, control, seguridad y derechos fundamentales. Cuando un Estado decide exigir la asociación de un número telefónico con la identidad de una persona, toca fibras sensibles: privacidad, vigilancia, proporcionalidad y responsabilidad en el manejo de la información. Y aunque el contexto normativo mexicano es distinto, la pregunta que deja sobre la mesa es universal: ¿qué pasa cuando los datos personales se recopilan sin una arquitectura sólida de protección?
En Colombia, muchas empresas creen que este debate les es ajeno. “Eso es del gobierno”, “eso es de las telefónicas”, “eso es de otros países”. Sin embargo, el error más común que veo como consultor es pensar que Habeas Data solo aplica cuando se manejan grandes volúmenes de información o cuando hay tecnología avanzada de por medio. La realidad es otra. Cada formulario, cada cámara, cada base de datos en Excel, cada WhatsApp corporativo con información de clientes, empleados o proveedores, activa obligaciones legales claras.
El registro obligatorio de celulares nos recuerda algo incómodo: el problema no es la tecnología, es la falta de criterio con la que se implementa.
Colombia no improvisa: el marco legal existe y está vigente
Nuestro país no está improvisando en materia de protección de datos personales. Desde antes de la Ley 1581 de 2012, la Corte Constitucional ya había dejado claro, mediante la Sentencia C-748 de 2011, que el derecho al Habeas Data es un derecho fundamental autónomo. Esto significa que no depende del tamaño de la empresa ni del sector económico. Aplica para todos.
La Ley 1581, reglamentada por el Decreto 1377 de 2013, establece principios claros: legalidad, finalidad, libertad, veracidad, transparencia, acceso y circulación restringida, seguridad y confidencialidad. Estos no son conceptos teóricos; son criterios prácticos que la autoridad exige demostrar. Aquí aparece un concepto clave que muchas organizaciones aún no entienden del todo: la responsabilidad demostrada, o accountability.
No basta con decir “cumplo”. Hay que probarlo. Manuales, políticas, registros, contratos, avisos visibles, procedimientos documentados y controles reales. En los últimos doce meses, la Superintendencia de Industria y Comercio ha reforzado este enfoque, especialmente en sectores sensibles como videovigilancia, comercio electrónico, instituciones educativas y entidades estatales.
Cuando las sanciones dejan de ser noticia y se vuelven realidad cotidiana
He acompañado procesos donde la sanción no fue lo más grave. Lo más duro fue la pérdida de confianza. Casos como los de Movistar, Rappi o Banco Caja Social han sido ampliamente conocidos no solo por las multas, sino por el impacto reputacional que generan. Pero más silenciosos y frecuentes son los procesos contra empresas de seguridad privada, colegios, jardines infantiles y propiedades horizontales.
Conjuntos residenciales con cámaras apuntando a zonas públicas sin avisos adecuados. Colegios recolectando datos biométricos de niños sin autorización expresa y reforzada. Empresas que transfieren información a proveedores en el exterior sin cláusulas contractuales ni análisis de riesgo. Todo esto ocurre a diario.
Aquí es donde el debate mexicano cobra sentido local. El problema no es registrar información. El problema es hacerlo sin límites, sin controles y sin respeto por los titulares de los datos.
Videovigilancia: el error más común y más costoso
Si hay un tema que conecta a México y Colombia de forma directa es la videovigilancia. Cámaras instaladas con la mejor intención —seguridad— terminan convirtiéndose en un riesgo legal cuando no se gestionan adecuadamente. En Colombia, la SIC ha sido clara: las cámaras no son ilegales, el uso irresponsable sí.
No se trata solo de poner un aviso genérico. Se trata de definir finalidades, limitar ángulos, controlar accesos, establecer tiempos de conservación, capacitar al personal y documentar todo el proceso. Muchas propiedades horizontales creen que por ser “sin ánimo de lucro” están exentas. No lo están.
Cuando una cámara graba a un niño, el nivel de exigencia se multiplica. El tratamiento de datos de NNA requiere un enfoque reforzado, donde el interés superior del menor no es negociable.
Comparación internacional: GDPR, CCPA y LGPD como espejo
Cuando contrastamos la Ley 1581 con normas como el GDPR europeo, la CCPA de California o la LGPD de Brasil, encontramos un punto común: la tendencia global es exigir más responsabilidad, no menos. El GDPR introdujo sanciones millonarias, pero sobre todo consolidó el principio de diseño y privacidad por defecto. La CCPA fortaleció los derechos de los consumidores frente a las empresas tecnológicas. La LGPD brasileña adoptó un enfoque muy similar al colombiano, pero con una autoridad extremadamente activa.
El mensaje es claro: ningún país está retrocediendo en protección de datos. Al contrario, el control se intensifica. Pensar que Colombia es “más flexible” es un error estratégico.
El avatar real: tú, que haces de todo
Este blog no está escrito para un abogado especializado en privacidad. Está escrito para ti: gerente multitarea, administrador de edificio, emprendedor digital, rector de una institución educativa, director de una empresa de seguridad. Tú que vendes, gestionas, cobras, resuelves conflictos y además “te encargas de los datos”.
La mayoría de los incumplimientos no nacen de la mala fe, sino del desconocimiento y de la falta de acompañamiento. Nadie te explicó que ese formulario de Google ya es una base de datos. Nadie te dijo que ese proveedor en la nube implica una transferencia internacional. Nadie te alertó que grabar audio junto con video cambia el nivel de riesgo.
Ahí es donde fallan las empresas que ven el Habeas Data como un trámite y no como un sistema.
Responsabilidad demostrada: el punto que marca la diferencia
Hoy, la SIC no pregunta solo qué haces, sino cómo lo demuestras. Manuales genéricos descargados de internet ya no sirven. Políticas copiadas y pegadas sin contexto son un riesgo. La responsabilidad demostrada implica coherencia entre lo que dices y lo que haces.
Aquí es donde muchas organizaciones se quedan a mitad de camino. Tienen un documento, pero no un proceso. Tienen un aviso, pero no un control. Tienen una intención, pero no una estrategia.
Cómo lo resolvemos en TODO EN UNO.NET
Nuestro enfoque no parte del miedo, sino del criterio. Trabajamos en tres fases claras y conectadas. Primero, un análisis inicial que identifica brechas reales frente a la Ley 1581 y las guías vigentes de la SIC. No supuestos, hechos. Segundo, una definición estratégica donde construimos un plan ajustado a tu realidad: políticas, manuales, contratos, RNBD, videovigilancia, tratamiento de NNA, transferencias internacionales. Tercero, la implementación y el acompañamiento, porque el cumplimiento no se entrega y se abandona.
Ofrecemos diagnósticos sin riesgo y revisiones exprés porque sabemos que el primer paso suele ser el más difícil.
“Si hoy solucionas este problema con nosotros, seguiremos acompañándote para que no vuelva a ocurrir.”
Recuerdo el caso de un conjunto residencial que llegó a nosotros después de una queja formal ante la SIC. Tenían cámaras, pero ningún aviso adecuado. No sabían quién accedía a las grabaciones ni cuánto tiempo se conservaban. Había menores grabados a diario. El miedo inicial era la sanción. El verdadero problema era la improvisación.
Durante el acompañamiento, pasaron del caos documental a un sistema claro. Políticas entendibles, avisos visibles, controles reales, capacitación al personal. Meses después, no solo cerraron el proceso sin sanción, sino que los residentes comenzaron a confiar más en la administración. La percepción cambió.
En TODO EN UNO.NET entendemos que el cumplimiento normativo no puede ser un obstáculo para operar, sino una herramienta para crecer con confianza. Nuestro enfoque conecta atracción, conversión y fidelización porque parte de una verdad sencilla: nadie confía sus datos a quien no demuestra respeto por ellos. Cuando una empresa implementa políticas claras, procedimientos reales y controles efectivos, no solo evita sanciones, construye reputación.
Evitamos fugas de datos desde el diseño, no desde la reacción. Analizamos riesgos antes de que se conviertan en crisis. Integramos la videovigilancia a un modelo legalmente sólido. Protegemos los datos de niños, niñas y adolescentes con enfoque reforzado. Aseguramos transferencias internacionales con criterios jurídicos y técnicos. Implementamos accountability real, no de papel.
Todo esto se articula con nuestra estrategia de Producto Mínimo Viable, donde el cliente puede comenzar con un diagnóstico gratuito o una revisión puntual, y escalar según su necesidad real. No vendemos paquetes innecesarios. Construimos soluciones funcionales.
Nuestra propuesta de valor es clara: transformamos el cumplimiento en confianza y ventaja competitiva. Porque cuando tus clientes, empleados o ciudadanos sienten que sus datos están seguros, el negocio fluye mejor.
